Posteado por: Shaliaj | abril 22, 2011

CORDERO DE DI-OS

DESDE EL ESCRITORIO DEL SHALIAJ: FRANCISCO JAVIER (COSTA RICA) EL

CORDERO DE DI-OS

Leer: Mateo/Mattityahú 26.47/27.56

INTRODUCCIÓN: A muchos de nosotros nos gusta más qué nos llamen por nuestro nombre que por apodos, Yeshúa es llamado por varios nombres: Adoní, Cristo, Mashiaj/Mesías, Maestro/Rabí/Rebe Señor, pero el menos familiar para el mundo de hoy es el de Cordero de Di-os.

Puesto que la mayoría de nosotros no tenemos antecedentes judíos, nuestra comprensión de este título es muy limitada, y más sí le agregamos el antisemitismo existente en muchas congregaciones, que quieren quitar y suplantar todo olor judío, pero no pueden quitar la raíz original que es el judaísmo, y de los que tenemos que caminar tomados de la mano.

Pero los israelitas de aquel tiempo entendían el significado de este nombre. Los corderos eran para el sacrificio. Di-os siempre ha tratado con el pecado por medio de la sangre de sacrificios.

Cuando Adám (Adán) y Java (Eva) pecaron, un animal fue sacrificado para cubrir la desnudez y la vergüenza de dos personas (Génesis/Bereshit 3.21). En la primera Pascua, cada familia cubrió el umbral de la casa con la sangre de un sacrificio (Éxodo/Shemót 12.1-7). Más tarde, un macho cabrío era sacrificado para expiación de toda la nación (Levítico/Vayikrá 16.15).

Ahora, en Juan/Yohanán 1.29, vemos el sacrificio máximo —del Cordero que quita los pecados del mundo. Normalmente, los logros más impresionantes de una persona se realizan mientras ella vive, pero piense en lo que Yeshúa logró con su muerte.

Así como animales inocentes habían muerto en lugar de los culpables, también Mashiaj dio su vida perfecta por la humanidad pecadora. Asumió la responsabilidad total por todos nuestros pecados, y recibió el castigo que merecíamos. Mientras colgaba en la cruz, el juicio y la ira de Di-os se derramaron sobre él, no sobre nosotros.

CONCLUSIÓN: Puesto que estamos limitados por nuestras mentes y sentidos humanos, no podemos comprender por completo todo lo que el Cordero de Di-os soportó para darnos la salvación. Pero sabemos lo suficiente para entender que le debemos nuestras vidas. Yeshúa tomó nuestro lugar en la cruz; él fue el instrumento escogido por HaShem para reconciliar al mundo con Elohim.

REFLEXIÓN: Démosle, entonces, a Di-os el primer lugar en nuestros corazones, así cómo lo hizo Yeshúa Ben Yosef, como el Mashiaj Sufriente.

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